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Sweet Revenge parte 4

Y en ese momento pensó en todas las cosas que no había vivido, pensó que nunca se había subido a un avión, que nunca había comido sushi y demás cosas banales que al final le servirían de nada, pero por un segundo quiso saber o conocer por lo menos de que se trataban todas esas cosas que no pudo hacer ni podría, quiso compartir con alguien ese pensamiento, pensó en contárselo a esa personita que crecía dentro suyo pero se sintió muy patética hablando sola por mas que nadie le prestara atención. Recién en ese momento se dio cuenta de que el padre tenía derecho de saber que iba a ser uno por mas que no hubiera futuro, de saber que ella lo amó y que llevaba su hijo, de saber que por mas que a él no le interesara una mierda y que siempre dijera que no quería ni pensar en nombres, ella se había imaginado toda una vida a su lado con hijos y felices, muy felices...
Se le ocurrió llamarlo, buscó en su bolsillo pero no encontró ese maldito celular que siempre la había llevado con prisa a todos lados, y de repente decidió salir a buscarlo, por mas fuerte e independiente que ella se creyese, por mas madura que pensara que era necesitaba que él la abrace y le diga que todo iba a estar bien. Fue a la casa de él pero no encontró a nadie y ahí empezó a caminar sin rumbo nuevamente sintiéndose vacía por dentro aunque irónicamente no lo estuviese, paso por su antigua escuela y pensó en entrar pero no lo hizo, siguió caminando y sin que ella se diera cuenta el camino la llevó a su casa donde sentado en el escalón de la entrada estaba sentado él.
Sabía que en algún momento ibas a terminar viniendo acá le dijo él. Te estaba buscando dijo ella y sin pensarlo se abalanzó sobre él y lo abrazó con fuerza. ¿Qué pasa amor?. Nada solo te necesitaba. ¿Segura?. No, tengo algo que decirte. Ajam dijo él abrazándola todavía sin poder darse cuenta de que sobre su rostro rodaban una gran cantidad de lágrimas. Estoy embarazada dijo sin pensar en las consecuencias que esa revelación causaría. El la abrazó fuertemente y por toda respuesta dijo: Te amo.
Ella se conformó con eso, no esperaba mucho mas de él sabiendo como era él y lo que pensaba acerca de eso, pero la voz de él sonó como un suspiro en su oído como si no quisiera ser oída o como quisiera que pasara por inadvertido lo que decía, como si estuviera resignado a su destino, como si maldijera al mundo por no dejarlo vivir su vida como el hubiese querido, por haberle arrebatado uno de los momentos mas importantes de su vida, por no dejarlo casarse con la mujer que amaba.
Estuvieron abrazados por algunos minutos, sin darse cuenta de que el tiempo pasaba y que jamás volvería, pero ellos eran felices así. En ese momento recordó todo lo que habían pasado juntos, todas esas noches que se amaron y que no importaba todos los problemas que cada uno tenía, como confiaban uno en el otro sin importar nada, como de alguna forma todo eso se le escapaba de las manos, como moría lentamente por dentro.- 

Sweet Revenge parte 3


Siguió caminando y en la esquina vio una plaza, se sentó en uno de los pocos bancos que quedaban en pie y sacó un cigarrillo, largó una puteada cuando se dio cuenta de que había dejado el encendedor en la casa y renunciando a tomar dos piedras y frotarlas decidió tirarlo. Pensó de nuevo en su hermano, en su hermosa sonrisa, recordó como pasaba horas pensando en si la sonrisa de su hijo podría ser parecida a esa, como se imaginaba su vida perfecta, mediocre, totalmente falsa, no tan lejana a su realidad actual. En algún punto tenía que aceptarlo tenía 18 años, había matado a su primer amor, y había mandado a la mierda al único flaco que tal vez la quiso en serio, que simplemente la respetó. Que estuvo ahí cuando ella lo necesitó, que nunca la dejó caer, pero que sobre todas las cosas que nunca fue perfecto, y que ese hecho le enseñó muchas cosas. Le enseñó a no esperar tanto de las demás personas, a saber que no todo el mundo reacciona como una espera que lo hagan. Que la mayoría de las personas se cagan en lo que vos haces por ellas, que todo el mundo es egocéntrico en el fondo. Ese pensamiento la trajo de nuevo a la realidad. Miró a su alrededor todos seguían corriendo, supo que era su momento para dejar de correr, para pararse un minuto y pensar, aceptar las consecuencias de sus actos como mujer madura que se consideraba. Se incorporó del banco y fue hasta la farmacia. El lugar estaba todo saqueado, roto, pero en uno de los pasillos encontró lo que estaba buscando, lo tomó y fue hasta el baño que había detrás del mostrador. Esa espera se le hizo interminable, dio vueltas y vueltas, sintió que si se quedaba quieta no se iba a poder mover nunca más hasta que las dos rayitas le confirmaron lo que ella en el fondo ya sabía…

Sweet Revenge parte 2

Empezó a caminar sin rumbo, sin noción del tiempo, sin saber que hacer, se dio cuenta de que en el fondo empezaba a sentir una especie de remordimiento, culpa, sintió como tu ser se dividía en dos. La parte que creía que lo que había hecho estaba bien, que matarlo había sido una venganza perfecta y también estaba la parte que todavía lo amaba, que quería estar con él, que la hacía sentirse una mierda, que simplemente se arrepentía.
Estaba pensando en todo eso como en una típica y trillada batalla entre el bien y el mal. Pero ¿Cuál de las partes estaba bien? ¿Cuál estaba equivocada? Aunque ella nunca supo diferenciar bien si lo amaba o solo estaba obsesionada, si estaba enamorada o si solo era la ilusión, la perfección del primer amor.
¿Porqué no podía estar bien matarlo? ¿Porqué lo incorrecto no podía ser amarlo? Si era una basura para la sociedad, solo servia para hacer daño; si la engañó muchas veces, aunque eso si que no se lo podía reprochar a él, eso si que era culpa suya, si te engaña una vez culpa de el, si te engaña dos culpa tuya, bah eso dicen no? si lo que ella buscaba nunca lo encontró en el, Porque por mas que él intento no pudo corregir la tristeza de su alma, pero no solo él, NUNCA nadie la llegó a entender como ella hubiese querido, nunca nadie la CONOCIÓ, solo llegaron a conocer una parte de ella, la parte feliz, la que ella quería mostrar.
Un hombre pasó a su lado y le hizo perder el hilo de sus pensamientos. Un escalofrío le recorrió todo el cuerpo. Pensó en su situación, miró a su alrededor, una calle tranquila, llena de esos árboles que a ella le gustaban, con las pequeñas flores rosas que cubrían todas las ramas, con arbustos pequeños en las entradas de las casas y el asfalto rasgado. Luego se miró a ella misma, con la ropa ensangrentada y mojada por la nafta, sintió vergüenza y dobló en la esquina. Una avalancha de niños corriendo la dejó petrificada; pensó en su hermanito, quiso estar con él, era el único hombre que nunca le había mentido, el único que la hacía sonreír, pero NO, en ese momento tenía cosas mas importantes que hacer…

Sweet Revenge parte 1

Y ahí estaba ella. Sentada en ese rincón invisible de su habitación con los brazos apretados alrededor de sus piernas. A través de la persiana se traslucían los rayos del imponente sol, que intentaban demostrarle que a pesar de todos los problemas que ella tenia, el mundo seguía girando y cada persona, incluso ella aunque no quisiera, seguía respirando. Desde el otro lado del cuarto sintió como esos ojos marrones la miraban de forma insistente, perturbadora, muerta. Esa era la palabra muertos, estaban muertos y ya nada podía hacer. Quiso llorar, pero supo que de esa forma no iba a lograr nada más que sentirse más sola aún. Tanteo el suelo a su lado en busca de la botella de ron a la que seguramente culparía por la muerte de esa persona que se encontraba en el lugar incorrecto en el momento incorrecto, pero sin querer toco el arma. Volvió a sentir la maravillosa sensación de apretar el gatillo y ver como ese hijo de puta se retorcía en el piso, sintió nuevamente esas ganas de reírse a carcajadas como los malvados de las novelas. Corrió la mano instintivamente. Rápidamente se incorporó y chocó su cabeza con el aparador, tirando al suelo todos esos portarretratos en los que se veían tres personas felices, sin preocupaciones, falsas. Maldijo al aire y se acercó a la puerta volvió a tener esa sensación de que alguien la miraba, no podía soportarlo más. Corrió hasta el garaje, busco el bidón de nafta que ella sabia que estaba ahí. Y lo vació alrededor de toda la casa y especialmente sobre el cuerpo.

Salió de la casa y miró a su alrededor toda la gente corría de un lado a otro desesperada, sin sentido, con las maletas llenas de cosas materiales inservibles ¿Para que las llevaban? Si en el fondo todos sabían que no iban a sobrevivir de esa noche, que después de que sonaran las doce campanadas de la catedral todos los que aún no estaban muertos tendrían que encomendar sus almas al Señor y pedir misericordia. Volvió en si a causa de un escalofrío, miró esa casa extraña para ella en ese momento, metió la mano en su bolsillo y sacó el encendedor que le había regalado su abuelo para su décimo quinto cumpleaños, lo miró detenidamente, leyó esa extraña dedicatoria, nunca había tenido tanto sentido como en ese preciso momento en el que se dio cuenta de que jamás la había entendido, jamás se había dado cuenta de que su abuelo sabía que ella iba a terminar haciendo eso… lo prendió y lo soltó con un empujón sobre la casa que empezó a arder en las llamas. Nadie pareció darse cuenta de que una casa se estaba incendiando, ese frenesí conjunto que padecía el mundo para esa hora era terrible, en pocas palabras: era el fin del mundo y mientras todos los seres humanos, si es que se los podía llamar de ese modo, intentaban salvar su propio pellejo, ella estaba haciendo eso que no se había animado a hacer nunca, VIVIR.