Sin diferencia real de aliento...
Presiéntome desalentada este amanecer. Nuevo fuego corroe.
Palabras oxidadas llueven de esa nube plomiza.
Ladrillos de hielo golpean paredes de papel de calcar.
Mientras me fumo los silencios que Junio me regala
y absorbo las caricias
de tus plumas
Gallina
tienes miedo de que mi poder de persuasión te encuentre y acabe contigo.
Tómatelo con calma.
Tirarte por un puente no sería lo más divertido.
Quizá te deje probar un poco de tu propia medicina
y te meta mariposas en la garganta y ponga un intento mío
en cada esquina
y adorne con mis miedos tus recovecos sin estar nunca.
Y que me persigas y no me alcances.
Llegarás a pensar entonces que sólo me supusiste... (?
Que no por no querer hacer nada dejas de accionar botones.
El primero estaba en mi espalda, y toda terminación nerviosa presente
en mí, pareció tomar vida propia.
El segundo fue el gatillo.
Imagina el resto.
Imagina aquella angosta calle y lo que hubiera sido enlazar los dedos.
Imagina que no pusiste en medio tu cerebro.
Imagina que no me salpicaste con tus mentiras.
Imagina que la primavera, de veras, no termina.
Imagina que no te hubieses quedado ciego.
Imagina que aún sigo cantando a la luna con mi sonrisa ausente.
Imagina que aquella lágrima no se me hubiera atragantado.
Imagina que la fortuna no durase lo que un cigarro...
Y que yo siempre hubiera sido lo que esperabas...