Y hay días que el alma se vuelve efervescente. Toda la intensidad de una vida cabe en cada segundo, y cada pequeño detalle, el aleteo de aquella famosa mariposa afecta a cada mínimo instante de tu, de repente, huracanada existencia.
Y lo que un día diste por sentado se levanta y te da un puñetazo, te revuelve, te ataca, te destroza, te reinventa... Y lo que un día diste por sentado...